En el marco del lanzamiento del 11° Congreso Latinoamericano America Digital en Buenos Aires, Alexander Ditzend afirmó que Latinoamérica puede convertirse en el cuarto polo global de inteligencia artificial gracias a su capacidad tecnológica y al cruce entre IA y blockchain.

América Latina tiene el potencial de consolidarse como el cuarto polo global de inteligencia artificial (IA), impulsada por su talento tecnológico, el desarrollo de tecnologías descentralizadas y una creciente articulación entre IA y blockchain, aseguró Alexander Ditzend, presidente de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA).

Durante la conferencia AI + web3: La oportunidad de posicionamiento de Latinoamérica, realizada en el marco del lanzamiento oficial del 11° Congreso Latinoamericano IA, Tecnología y Negocios America Digital 2026  en Buenos Aires, Ditzend sostuvo que la región cuenta con condiciones únicas para ocupar un rol estratégico en la nueva economía digital que está emergiendo a nivel mundial.

Durante la charla, el presidente de la SAIA analizó el nuevo escenario económico que está configurando la revolución global de la inteligencia artificial y el posicionamiento de las principales potencias tecnológicas. Según explicó, Estados Unidos —con Silicon Valley como epicentro— y China lideran hoy la carrera por alcanzar la superinteligencia, un avance que, afirmó, será determinante para definir el liderazgo económico global en las próximas décadas.

De acuerdo con el especialista, esta competencia responde a una premisa clave: la nación que logre primero una superinteligencia dominante tendrá la capacidad de moldear la estructura de la economía mundial. En ese mapa geopolítico, Europa aparece como un tercer polo, con un enfoque diferenciado. “Europa no compite por velocidad o capacidad tecnológica, sino por establecer marcos regulatorios, proteger los datos y defender los derechos de las personas usuarias”, señaló.

A partir de este escenario, Ditzend planteó que América Latina puede posicionarse como un cuarto polo de inteligencia artificial, especialmente desde la convergencia entre IA y tecnologías Web3 o basadas en blockchain. Para ello, identificó dos condiciones estratégicas que ya están presentes en la región: un ecosistema maduro en tecnologías descentralizadas —impulsado en gran parte por el sector fintech— y un talento técnico de clase mundial, tanto en cantidad como en calidad.

Dos ejes para ganar la carrera

El especialista estructuró su propuesta en dos grandes ejes. El primero está relacionado con la seguridad de la superinteligencia. Ditzend advirtió que, a medida que los modelos de IA avanzan, pueden desarrollar niveles de razonamiento superiores a los de los propios humanos que los crean. Para evitar comportamientos opacos o potencialmente dañinos, propuso que Latinoamérica lidere el desarrollo de protocolos de auditoría basados en blockchain.

En este punto, explicó que la clave sería obligar a los modelos superinteligentes a registrar todos sus razonamientos internos en un ledger inmutable. “Si queremos una superinteligencia segura para la humanidad, necesitamos que sus procesos sean verificables. Solo un registro inalterable permitiría detectar desviaciones y mitigarlas a tiempo”, afirmó.

El segundo eje abordó las nuevas capacidades de los agentes del futuro. A medida que la IA asume tareas cada vez más rutinarias, sostuvo Ditzend, los agentes necesitarán ampliar su campo de acción mediante la interacción directa con infraestructuras Web3. Esta integración permitiría que los agentes acrediten identidad y representación legal, ejecuten y negocien contratos inteligentes, y tomen decisiones automatizadas basadas en reglas verificables en blockchain.

Actualmente, estas capacidades no forman parte de los modelos de IA existentes, lo que —según subrayó— abre una oportunidad concreta para que Latinoamérica lidere su desarrollo. Hacia el cierre de su exposición, Ditzend sintetizó su visión: «En esta sexta revolución tecnológica, Latinoamérica debe apostar por el maridaje entre inteligencia artificial y blockchain. Ese es el camino para ocupar un lugar estratégico como cuarto polo global de inteligencia artificial en la nueva economía que se está configurando».